He perdido y he ganado, como [email protected]
Y no siempre supe recoger el aprendizaje cuando perdí, así que volví a perder para volver a ganar.
Entonces no supe ver qué necesitaba aprender, no sabía que la vida solo te trae aquello para lo que estas [email protected], aquello que eres capaz de soportar, nunca más.
Tardé en entender qué necesitaba, qué me pasaba, cuáles eran mis necesidades para poder afrontar esa pérdida, ese duelo, ese dolor.
[email protected] atravesamos situaciones de crisis y a [email protected] nos cuesta más que a [email protected] remontar.
Yo aprendí a conocerme, a apoyarme en mis fortalezas y mis [email protected], resurgiendo como un ave Fénix, gracias a la Inteligencia Emocional, el Coaching y la Programación Neurolingüísitca me redescubrí, curé, cerré heridas, dejé ir a personas que ya no necesitaba en mi vida y me convertí en una Gloria renovada, segura y emprendedora.
Cuando tocas fondo y no te reconoces, te conoces y te sorprendes de cuán inmenso es tu carácter y tu fortaleza.
Te redescubres, yo encontré a esa niña que se había olvidado de disfrutar de las cosas pequeñas y de sí misma, viviendo en un sitio tan espectacular y con tanta calidad de vida como Málaga, me había convertido en una ejecutiva, siempre pendiente del reloj, de la próxima reunión, problema o cliente, sin pensar en NADA más, me había vuelto gris y apagada.
Incluso cuando se pierde se gana, aunque no seamos capaz de verlo en esos momentos.
Necesité aprender, aceptar, quererme más y mirar el mundo a través de otros ojos, ampliar mi visión, mi mirada y cruzar, afrontar mis miedos. Y aceptando y afrontando seguí creciendo y empecé de nuevo a creer en mí misma, invirtiendo mi tiempo y energías en otros proyectos que me devolvieron la ilusión y la fe en mí misma y en los demás.
A través de la Inteligencia Emocional, el Coaching y la PNL, descubrí un mundo nuevo, lleno de gente maravillosa que lucha por sus proyectos, conciliando vida profesional y personal con excelentes resultados de éxito.
Cuando se gana también se pierde y también se aprende.
Nunca se gana ni se pierde del todo, cuando gané y conseguí el éxito esperado, nunca es como lo esperas, para mí fue: más solitario de lo esperado, menos brillante o alguien quedó por el camino.
Y si bien lo disfruté y lo amé, en el éxito también hay suscríbete para seguir recibiendo tips y herramientas de crecimiento personal y profesional.